El mundo adelanta el paso con prontitud, donde en algunas ocasiones parece que todo ya se descubrió y los secretos ya no se inventan más en tu comprensión. Y así nos perdemos entre la multitud para reconocer si somos felices o no, o por lo menos saber, si aún sentimos la piel de la gente al pasar, quizás ellos también buscan esa verdad.
Se me hace imposible olvidar que podemos sentir y que nuestro corazón es de carne viva, palpitante; pero luego nos sumergirnos en un profundo trance de maniobras y conseguimos agotar nuestras esperanzas, acostumbrados a sobrevivir e ignorar que podemos ser felices.
No sé cómo se puede vivir así, mirándonos unos a otros como un enemigo más, sin recordar que es solo amor que se tiene que esperar y regalar, así no concebiremos malos pensamientos del vecino al pasar y no importará si levanta su mano para saludar. Para vivir feliz solo debemos decidir ser niños otra vez, esperar todo lo bueno de un evento o darle tiempo al tiempo para ver las heridas sanas y que ya no importen más.
No es cuestión de esperar si sucede aquello o lo otro, valioso tiempo se pierde allí, es nada más decidir ser feliz y disfrutar lo bonito que es vivir. Es saber que sonreír no te resuelve el embrollo en que estás, pero si te hace recordar lo bien que te sienta los años al pasar. No esperes más, ahora es que debes decidir que no es mañana cuando debe estar alegre tu corazón.
Silvia Solano
San José, Costa Rica
22-06-2010
6:30 a.m.