martes, 22 de junio de 2010

Es tiempo de ser feliz

El mundo adelanta el paso con prontitud, donde en algunas ocasiones parece que todo ya se descubrió y los secretos ya no se inventan más en tu comprensión. Y así nos perdemos entre la multitud para reconocer si somos felices o no, o por lo menos saber, si aún sentimos la piel de la gente al pasar, quizás ellos también buscan esa verdad.

Se me hace imposible olvidar que podemos sentir y que nuestro corazón es de carne viva, palpitante; pero luego nos sumergirnos en un profundo trance de maniobras y conseguimos agotar nuestras esperanzas, acostumbrados a sobrevivir e ignorar que podemos ser felices.

No sé cómo se puede vivir así, mirándonos unos a otros como un enemigo más, sin recordar que es solo amor que se tiene que esperar y regalar, así no concebiremos malos pensamientos del vecino al pasar y no importará si levanta su mano para saludar. Para vivir feliz solo debemos decidir ser niños otra vez, esperar todo lo bueno de un evento o darle tiempo al tiempo para ver las heridas sanas y que ya no importen más.

No es cuestión de esperar si sucede aquello o lo otro, valioso tiempo se pierde allí, es nada más decidir ser feliz y disfrutar lo bonito que es vivir. Es saber que sonreír no te resuelve el embrollo en que estás, pero si te hace recordar lo bien que te sienta los años al pasar. No esperes más, ahora es que debes decidir que no es mañana cuando debe estar alegre tu corazón.

Silvia Solano
San José, Costa Rica
22-06-2010
6:30 a.m.

viernes, 4 de junio de 2010

Así nos miramos todos

Así nos miramos todos mientras la juventud se destila en los años, como eternas gotas de agua que se sumergen en un mundo de muchos espejismos, y con ello nos parece que estamos disfrazamos de gloria y que somos invencibles.

Es posible que si seamos invencibles pero no de la forma que se evita la perdida de color en nuestros vestidos o el desgaste de nuestros cuerpos por la contaminación del hogar que nos refugia bajo la teñida hoja verde o el frio concreto, sino más bien por creer que existe tiempo para todo y que es alcanzable a nuestras manos. Invencibles por creer que nuestras rodillas no se inclinan ante los temores de los inmortales.

Así nos miramos todos, como un simple soplo que si imagino ser perpetuo por no mirar las debilidades de nuestros sueños, sin reconocer el vacio que se hace más grande al buscar entre rocas la fuente no existente que sacie nuestra sed o haga descansar nuestro espíritu.

Así nos miramos todos, en un camino de decisiones para ser feliz, donde nos parece algunas veces acertadas y otras veces no, pero que nos jugamos el chance ante las luces de la mañana o los tenues destellos de la noche. Quizás si o quizás no, solo cada uno puede encontrar su manera de sonreír, reconocer que lo sobrio de la vida fue muchas veces lo más fabuloso que nos paso.

Silvia Solano A.
San José, Costa Rica
4/06/2010
7:40 a.m.