Todo el campo se ve apacible y hasta silencioso, pero sus corazones están en lucha continúa por recordar esos rostros que dejaron atrás y que desean volver a mirar. Allí es donde sus mentes reconocen el cumplimiento de su deber como una deuda por pagar a su nación. Así distingo un poquito la guerra en la historia, seres humanos como enemigos y con realidades distintas,cada uno defendiendo las razones de su moral y olvidando el principio del amor dado por Dios.
Parece que el mundo camina tranquilamente a su juicio, sin tomar en cuenta todos esos niños que sufren la escasez de sus padres, a ciegas y vendados sus ojos van hacia la horca y solo consiguen distraerse con sus deseos sin voltear sus ojos a la salvación de Jesús.
Algunos cristianos distraídos,sin reconocer que estamos en una guerra espiritual, orando a un Dios por la bendición de sus días mientras apagan los interruptores para escuchar la voz de la Palabra de Dios. Allí están conversando con sus hermanos sin reconocer el engaño de sus almas.
Estamos en una guerra espiritual y muchos serán los llamados, pero pocos los escogidos. Tomemos nuestra armadura espiritual y fortalezcámonos en el Señor “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne,sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12).
La Palabra de Dios es nuestro entrenamiento para poder pelear la buena batalla y llegar a la meta. Todo principio es difícil pero para nuestro Dios todas las cosas son posibles.
Silvia Solano
San José, Costa Rica
27-09-2011
6:30 a.m.
Parece que el mundo camina tranquilamente a su juicio, sin tomar en cuenta todos esos niños que sufren la escasez de sus padres, a ciegas y vendados sus ojos van hacia la horca y solo consiguen distraerse con sus deseos sin voltear sus ojos a la salvación de Jesús.
Algunos cristianos distraídos,sin reconocer que estamos en una guerra espiritual, orando a un Dios por la bendición de sus días mientras apagan los interruptores para escuchar la voz de la Palabra de Dios. Allí están conversando con sus hermanos sin reconocer el engaño de sus almas.
Estamos en una guerra espiritual y muchos serán los llamados, pero pocos los escogidos. Tomemos nuestra armadura espiritual y fortalezcámonos en el Señor “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne,sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12).
La Palabra de Dios es nuestro entrenamiento para poder pelear la buena batalla y llegar a la meta. Todo principio es difícil pero para nuestro Dios todas las cosas son posibles.
Silvia Solano
San José, Costa Rica
27-09-2011
6:30 a.m.