martes, 24 de noviembre de 2015

El antagonismo de la razón

En algunas ocasiones razono con tanta claridad en mis ojos que dudo de si es un engaño tejido por mis miedos, no es que no conozca por lo menos una pequeña parte de quien quiero llegar a ser pero en el proceso me siento como en un laberinto y no logro traducir mis propios acertijos.  Es esta vida un camino con obstáculos que superar, y en otras ocasiones podría ser que nos pone trampas para acorralar nuestra propia duda y cuando ya parece que no nos queda más que rendirnos, extendemos la mano pidiendo ayuda.
 
No es algo tangible o un capricho que se quiere complacer, aunque a veces se podría disfrazar de algo de eso, se reconoce por ser tentador, sino más bien es un abstracto que no puedo identificar o razonar en pro y contras, es más una respuesta de una pregunta que aún no he logrado componer, son sentimientos que podrían ser palabras que he olvidado o que se han adormecido en mi ser.  Es así como amanecí hoy, pero este día alguna vez fue ayer y también podría ser mañana a la vez, en ese instante cuando miras a tu alrededor y te preguntas si allí quieres estar, pero al mismo tiempo te embarga el antagonismo de la razón y no sabes reconocer que puedes hacer para encontrar la verdad que buscas alcanzar de ti.
 
Es humano experimentar el antagonismo de la razón, como una alarma que te despierta del piloto automático de la rutina de cada día, es ese momento cuando no entiendes nada y chispas repentinas de trasparencia reconoces con asombro, como un secreto que siempre podías ver pero que no reconocías por tanto que tenías que hacer.
 
El antagonismo de la razón, solo es parte de la esencia de la humanidad, un ser complejo que necesita más que satisfacer un deseo, aunque a veces para no complicarse en tanta divergencia en su ser, se abandona al deleite y se olvida que era necesario avanzar para llegar a su momento extraordinario, ese momento que no todos saben que lo pueden lograr.

Silvia Solano
San José, Costa Rica
24-nov-15, 7:00 a.m.