Sin embargo, no todo está perdido, la disposición de nuestro corazón humilde y abierto es la puerta para conocer la inmerecida gracia de sus ojos, encontrar lo positivo de cada mañana en su amor vespertino y saber que todo el desdén de los días se disuelve como el polvo ante la paz de su presencia.
Encontrar queremos todos, pero no todo lo que se encuentra es bueno para los días venideros y es necesario rendirnos ante nuestras limitaciones para pedir auxilio, sonreír es apenas un comienzo en cada instante para aprender a ser mejores que hace un rato.
Silvia Solano
San José, Costa Rica
13-04-2011
9:00 a.m.
