El silencio se apetece entre la muchedumbre de las calles y así también resuena tu boca muda de palabras. Podría suponer que no existe amor en ausencia de historias, pero el aire falta al querer contar solo un poquito de una y otro poco de aquella. El silencio provoca que los recuerdos se fragüen sin sentido y con algo de ingenio se huye para no justificar el motivo. El silencio es comprendido en presencia de uno solo, y rechazado al encontrarse entre dos almas que se olvidan de todo.
La atracción o amor, para algunos es la primera y para otras si existe el amor. Estimula un no sé qué dentro de sí, tejiendo ansiedad al sonreír. El silencio comunica de una forma tan natural, así se reconocen las personas al jugar.
El silencio advierte las miradas de los dos, sin ninguna promesa y sin escuchar nada alrededor. Pero cuando estás reconociendo la distracción alguno de ellos dice adiós.
Silvia Solano
San José, Costa Rica
17-feb-2010
6:54 a.m.
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